Antes de empezar a tratar un dolor lumbar, hay que entender qué tipo de columna tienes. No todas las espaldas duelen por lo mismo, y los protocolos genéricos hacen daño a la mitad de la gente.
Test 1: Flexión lumbar (30 segundos)
De pie, pies a la anchura de las caderas. Sin doblar rodillas, intenta tocar el suelo con las manos. Observa dónde sientes la limitación: ¿estiramiento en isquios? ¿tirón en lumbar? ¿dolor agudo? Esta diferencia es diagnóstica.
Test 2: Extensión lumbar (30 segundos)
Tumbado boca abajo, manos a la altura de los hombros. Empuja el suelo hasta extender los codos manteniendo cadera abajo. Si esto reduce el dolor o lo centraliza hacia la columna, probablemente tienes un patrón de preferencia direccional en extensión �?» típico de hernia discal posterior.
Test 3: Rotación lumbar (30 segundos)
Tumbado boca arriba, rodillas dobladas. Llévalas a un lado y al otro. ¿Misma movilidad? ¿Una rodilla llega más cerca del suelo? La asimetría señala disfunción de cadera o sacroilíaca, no de columna.
Qué hacer con los resultados
Si el Test 2 reduce dolor �?’ empieza por extensiones tipo McKenzie 3×10 cada 2h durante 5 días. Si el Test 2 aumenta dolor �?’ contraindicado, prueba flexión controlada en silla. Si la asimetría del Test 3 es marcada �?’ trabaja movilidad de cadera antes que cualquier otra cosa.
Importante: este test no diagnostica. Te orienta. Si llevas más de 3 semanas con dolor, sigue siendo necesario evaluación presencial por fisio o médico.